De dónde viene el término amazonas

AMAZONA


Dice el diccionario que amazona es: «Mujer de alguna de las razas guerreras que suponían los antiguos haber existido en los tiempos heroicos», y en sentido figurado: «mujer alta y de ánimo varonil» o «mujer que monta a caballo».


Según una leyenda griega, en la región bárbara del río Termodonte, en Leucosiria, en las orillas meridionales del mar Negro, vivía una importante tribu formada exclusivamente de mujeres gobernadas por una reina. Según unas versiones, las amazonas, que así se llamaban, al llegar la primavera recibían a los hombres de las tribus vecinas para tener con ellos comercio sexual; según otras versiones, los hombres vivían en la propia tribu como esclavos dedicados a los trabajos domésticos y se les rompían las piernas para que fuesen inútiles para tomar las armas que eran reservadas únicamente para uso de las mujeres.


La palabra «amazona» viene del griego a, privativo, y mazón, pecho o teta, es decir sin tetas, porque se decía que las tales mujeres se cortaban el pecho derecho para facilitar así el uso del arco.


Los griegos decían que las amazonas eran de origen escita y que su mortal enemigo había sido Heracles o Hércules, según la más conocida denominación latina. En realidad, parece ser que el origen de la leyenda amazónica debe encontrarse en el matriarcado que había precedido a la civilización helénica, especialmente en las islas del mar Egeo, aunque también se afirma que el tal matriarcado regía en lo que actualmente es Lidia y no falta que, como los centauros, el mito de las amazonas haya sido creado por pura fantasía.


¿Por qué lleva el nombre de Amazonas el gran río de la América meridional? El primero de los hombres occidentales que descubrió el Amazonas fue Américo Vespuccio, que en el verano de 1499 descubrió la desembocadura y penetró en el río unos pocos kilómetros. Seis meses después Vicente Yáñez Pinzón penetró más profundamente en el río, pero abandonó la exploración, dejando sólo constancia de su paso. Lo curioso del caso es que la exploración del Amazonas se inició pocos años después en sentido contrario; es decir, desde los Andes al océano.


Fue Francisco de Orellana, natural de Trujillo, en Extremadura, lugarteniente de Gonzalo Pizarro, que en 1540 bajó por el río Napo hasta que, perdiéndose en la selva, se vio privado de continuar tras haber recorrido casi quinientos kilómetros. Construyendo balsas y rudimentarias barcas llegó hasta el hoy llamado río Marañón, encontrando a su paso tribus de indios pacíficos y acogedores, pero al llegar a un río que, por el color de sus aguas, llamó río Negro, fue atacado en Coniapayara por un grupo de mujeres guerreras y por ello bautizó con el nombre de Amazonas el río que estaba explorando. Según otras versiones, el nombre deriva de alguna palabra indígena. Siete meses duró la expedición hasta que, a primeros de agosto de 1541, llegó a la desembocadura del río en el Atlántico.


Muchas otras expediciones siguieron a ésta, la mayor parte de ellas encaminadas a buscar el fabuloso Eldorado. En 1638 el portugués Pedro Texeira, partiendo del Atlántico, remontó el río llegando hasta Quito, y un año después rehacía el viaje en sentido inverso acompañado de dos jesuitas, uno de los cuales, Cristóbal de Acuña, publicó la relación del viaje.


Hoy el Amazonas y su cuenca están considerados como el pulmón del planeta, y multitud de entidades ecologistas luchan para salvarlo de la explotación salvaje que se está haciendo.

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Creado por David E. Cepeda @DavidECepeda