MUNICIPIOS INCLUSIVOS.

Por Ángel Espinal Martínez.



Foto: Fuente externa. Al fondo Monumento a los Héroes de la Restauración, delante un cochero y corazón rojo sobre estructura de cemento con la palabra Santiago, ciudad corazón, en rojo.



La inclusión es pensar en la totalidad de los seres humanos, escuchar todas sus voces, y para eso es imprescindible entender que todos y todas somos diferentes, que la diversidad es la generadora de la gran riqueza humana.


¿Es Santiago un Municipio Inclusivo?


Para hablar de Municipio Inclusivo debemos de garantizar que todos sus espacios estén diseñados para todos sus munícipes, y que éstos habitantes se sientan parte, que estén Incluidos. Que los espacios municipales sean para la mujer y el hombre, para el grande y la de talla baja, para envejecientes, para personas con discapacidad. ¿Lo están? ¡La respuesta es un rotundo NO! Lamentablemente ni el propio edificio del Ayuntamiento cumple con esta condición.


Habitualmente se cree que hacer un espacio inclusivo es disponer de algunos ajustes (parches), remiendos, anexos y no construir con perspectiva integral, como poner una rampa, pero no, la Inclusión es mucho más: Es desalojar de la mente ideas erradas, es pensar que la diferencia no es mala ni rara, que es la norma, que nadie es igual, y que, por tanto, se debe diseñar, construir, legislar, emitir decretos y resoluciones en función de la heterogeneidad de los ciudadanos y ciudadanas.


Importante es diferenciar que inclusión no es sinónimo de accesibilidad, aunque la contiene. Un espacio podrá ser accesible, mas no necesariamente inclusivo. Sin embargo, si no es accesible, nunca podrá ser inclusivo.



Foto: Fuente externa. Vista frontal del edificio del Ayuntamiento de Santiago. Fotografía tomada desde el jardín, donde se enfoca el escudo de Santiago (está sobre la tierra hecho en cemento).



Volviendo a la edificación que aloja al cabildo santiaguense, sabemos de la existencia de algunas rampas -no siempre hechas con las características requeridas-. Sin embargo, ¿pueden todos los visitantes del Ayuntamiento acceder a los baños o a todas las áreas del edificio? Sabemos que no, y no hablamos solo de personas con discapacidad.


¿En el Ayuntamiento las informaciones están disponibles para la totalidad de la gente? ¿Las acciones del gobierno municipal toman en cuenta las necesidades y peticiones de los munícipes o predomina el parecer del ejecutivo?

Tenemos que decir otra vez que ¡no!


En ciertos parques municipales pueden acceder usuarios de sillas de ruedas, pero ¿Cómo llegan esas personas al parque con aceras no accesibles, obstruidas y estrechas? Se valora la intención, pero para lograr la inclusión hay que tomar en cuenta la integralidad. Para que se pueda disfrutar de parques accesibles, es fundamental garantizar el acceso al mismo, con aceras y calles despejadas, pero sobre todo con un transporte accesible.


En Santiago, los munícipes (no solo las personas con algún tipo de discapacidad) están imposibilitados de transitar con seguridad por sus vías. Las aceras son para todo, menos para los peatones. Carros, motocicletas, negocios, escaleras, postes de luz, puertas y negocios se han adueñado de las vías.



Foto: Fuente externa: Hombre con discapacidad visual, de tez oscura, en camisa mangas cortas, de rayas azules, blancas y negras, pantalón oscuro y gafas, acciona con sus dedos dispositivo de semáforo inteligente.


Tiempo atrás, en la intersección de las calles San Luís y Del Sol, el cabildo de Santiago puso en funcionamiento un semáforo con señales sonoras, con la idea de favorecer el tránsito libre y autónomo de las personas con discapacidad visual. No obstante, tan valiosa iniciativa no contó con un plan de educación a los conductores, que a su vez diera seguridad a los transeúntes ciegos; y hoy lamentablemente, la iniciativa no está en funcionamiento, pues se partió de una autoridad vertical y no horizontal, una visión excluyente.


Un municipio inclusivo no se logra con que el Ayuntamiento contrate una o dos personas con discapacidad o que en la empleomanía haya paridad de género o que haya oportunidades para la juventud y los envejecientes, son muy buenas medidas, pero, es más, mucho más que eso.


Tener un municipio inclusivo no es solo tarea de las autoridades, es de todos los munícipes, es despojarse del Yo, para construir un Nosotros. Es desaprender y tener apertura a conocimientos nuevos. Es escuchar, tener empatía, ponerse en el lugar del otro. Es garantizar la equiparación de oportunidades, tomando en cuenta las diferencias y particularidades.


“Mis derechos terminan donde comienzan los de los demás”, “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Ambas frases inmortalizaron al mejicano Benito Juárez, y muy bien nos sirven para entre todos y todas construir un municipio, un país, un mundo inclusivo.


La inclusión no es solo un derecho humano, es la manera más inteligente de honrar nuestro paso por esta tierra. ¿Nos hemos puesto a pensar en cuántos talentos se nos pierden por la exclusión social?


¡Asegurar la inclusión es la mejor inversión!