RAE asume y modifica palabras


La Real Academia de la Lengua Española (RAE) presentó la actualización 23.4 de la versión digital de su diccionario, que refleja muchas palabras relacionadas con la pandemia.


La RAE añade nuevas palabras al diccionario


La pandemia cambió la pasada primavera y para siempre nuestra manera de hablar. No solo los telediarios y los periódicos adoptaron palabras nuevas, también lo hicieron los ciudadanos; en sus casas, en las empresas, en los colegios y, por desgracia, en los hospitales.


La Real Academia Española tomó buena nota de aquello y ha decidido incluir en la versión digital del Diccionario de la Lengua (es la actualización 23.4) términos como coronavirus, COVID –en masculino y femenino, aunque se inclinaba por la segunda–, cuarentenar, desconfinamiento, antirretroviral, desescalada y seroprevalencia. Casi todos estuvieron entre los más buscados durante el encierro: entre marzo y abril la web de la institución registró tres millones de visitas diarias con un interés extraordinario por la crisis sanitaria y su vocabulario.


La RAE ha modificado además, y debido a esta avalancha de consultas, algunas acepciones como la de morgue, que de "depósito de cadáveres" ha pasado a ser una"dependencia hospitalaria o lugar habilitado para depositar los cadáveres hasta su destino posterior". Y ha incorporado palabras como presentismo, videochat o videollamada, habituales ya en el extendido teletrabajo –esta sí estaba– de los españoles. Por último, otro virus muy conocido, el ébola, que provocó una crisis en 2014, ha hecho su aparición.


EL CAMBIO PARA "DISCAPACIDAD"

Antes de esta última modificación, la palabra discapacidad se definía en el Diccionario simplemente como "Condición de discapacitado". Ahora es la "Situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social". El pasado mes de enero, la Academia presentó su Informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución, en el que recomendó modificar en la Carta Magna el término disminuido por el discapacitado.


En total, hay 2.557 novedades en el Diccionario –la última edición impresa, la vigesimotercera, data de 2014–, entre adiciones de artículos y acepciones y enmiendas de ambos.


Democracia, que experimentó también un repunte de visitas hace unos meses, es uno de los vocablos que más atención ha recibido esta vez por parte de los académicos con cinco enmiendas de acepciones, aunque sea la primera vez que se retoca. La primera queda como "Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes".


Antes era: "Forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos". La democracia orgánica y la popular han sufrido de igual forma modificaciones. Esta última pasa de ser el sistema de gobierno de "regímenes políticos de inspiración marxista" al de las "dictaduras comunistas".


Otros términos políticos y económicos modificados han sido los decarlismo, capitalismo, bolchevismo y activismo; entra, por cierto, keynesianismo. Y otros incluidos de cero han sido izquierdoso, libertarismo, fascistoide y partitocracia. Por otro lado, la gastronomía ha motivado un buen puñado de cambios.


Ahora se pueden encontrar en el Diccionario marmitako (con k), musaka, estevia, gastrobar, faláfel, nacho, pita, tex-mex, wantán y wok; y las variedades de aceituna y aceite hojiblanco/ca, arbequino/na y picual.

La pasta mostachol –los penne italianos en Argentina y Uruguay–, la pelota del cocido –albóndiga–, la moka y la pulga –bocadillo– han encontrado igualmente su hueco.


En cuanto al ecosistema digital destacan avatar, trol y troleo, emoji, despublicar y una nueva acepción del término hilo, la 10bis, como "cadena de mensajes publicados sobre un mismo asunto". Para entendernos: Twitter. Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, explicó ayer en la presentación de estas variaciones, sobre todo las tecnológicas, que al español, "una lengua mestiza", no le incomoda la incorporación de palabras en "crudo". No acaba de gustarle, sí admitió, el vocablo finde –de fin de semana–, "aunque la mayoría de hablantes lo utiliza". Serán ellos, de hecho, los que terminen decidiendo con el uso si COVID es masculino o femenino, apuntó.


Hay más palabras que llevamos utilizando durante años y no estaban todavía reflejadas oficialmente, como reponedor –trabajador en un supermercado–, vigorexia, melatonina, microcrédito, intifada –"Insurrección popular palestina protagonizada por los jóvenes frente a las fuerzas israelíes de ocupación"–, triglicérido, provida, exoplaneta o zumba, también con opción a dos géneros.


Y no hay que olvidarse de que este es el año del director de cine Luis García Berlanga (1921-2010) y el novelista Benito Pérez Galdós (1843-1920), por eso se estrenan berlanguiano y galdosismo. Por último, algunas curiosidades: entra sánguche, que viene de sándwich y se dice así en Argentina, Chile o Venezuela. Y albiceleste, animalismo, ayudamemoria –"Apunte o imagen que sirve de ayuda para recordar datos"– y bóxer en su acepción de calzoncillo.


La RAE publicó ayer también Crónica de la Lengua Española, un volumen que incluye las dudas y consultas "más relevantes" del español y recomienda, entre otras cosas, reírse por escrito con un ja y no un ha.